Generación eich bi ou

Generación eich bi ou

Estamos enseriándonos, o ya estamos completamente enseriados.

Es inevitable llegar a un lugar y apostar por el rápido y efectivo puente de socialización que significa (a menos que estés en el cumpleaños del subcampeón mundial de ajedrez) comentar algo de la cultura pop… Y no de cualquier cosa de la cultura pop, sino de series de televisión específicamente.

“¿Viste que aquella quiere ser igualita a Betty Draper?”

“Pero no llega ni a Miranda Hobbes”, responde con inquina una gordita de lentes de pasta con sneakers Pony de hace dos temporadas, que se jura la reencarnación sudaca de Hannah Horvath, mientras realiza estudios de pre grado fuera de su país con dólares preferenciales.

Y sí, es una verdad. El grueso de las estadísticas de la especulación así lo señalan. Esta nueva generación, la de internet, está completamente influenciada por las series de televisión.

Los sitcoms quedaron atrás y los reality shows nos indigestaron la conciencia. Ahora, a pesar de que los profetas del desastre auguraron la muerte de la televisión por cable con la llegada de internet, un grupo de zombies, vampiros hipersexuados, publicistas dandis y un cojo y huraño doctor llegaron para pegarnos de nuevo a la pantalla de la TV -o el monitor-.

“Llegué tarde porque estaba descargando el último capítulo de Homeland ¿No les parece que soy igualita a Carrie Mathinson?”, asegura una que acaba de pisar los 30 y siente que, porque se automedica, su vida es digna de ser llevada a la televisión.

Las series nos fascinan, modifican nuestra manera de pensar y nos hacen rebotar constantemente entre el dogma y la innovación de sus insólitas propuestas. En ellas hay personajes iguales a nosotros, a lo que añoramos convertirnos y a lo que no queremos ser en un futuro próximo. Diálogos dignos de anotar para repetirlos en momentos cumbres y como si fueran de nuestra propia autoría. Es así. Somos una generación de series, los que promovemos que la palabra freak no sea utilizada con sentido negativo.

Muchos expertos aseguran que fue a partir de 1999 que el barco zarpó con Sex and The City -HBO como Troya e Ítaca al mismo tiempo-, aunque los más académicos y obstinados señalen a Los Sopranos como los verdaderos ancestros de Girls, Boardwalk Empire y The Newsroom. El éxito del cable llegó a la televisión abierta con Lost, Despertate Housewives y Weeds, con temáticas tan diferentes que lo único que puede unirlas es su formato y sus logradas pretensiones cinematográficas. La calidad televisiva se democratizó y nació la generación eich bi ou, que lejos de ser un grupo etáreo, es una masa crítica con apetencia por las referencias y la información estilizada.

El suceso se convirtió en tendencia y mientras más series de televisión aparecían en la parrilla de programación, más y más adeptos conseguían, en cantidad y calidad.

“Dale 20 gramos de antiestamínico, puede salvarle la vida porque si no se calla la mato”. Un estudiante de los últimos semestres de arquitectura parafraseó al polémico Dr. House. Todos ríen y comienzan a recitar de memoria diálogos de diferentes series, combinándolos con la explicación de cómo esas palabras les cambiaron la vida.

El cine, en gran medida, se concentró en su idílico matrimonio con el 3D y los efectos especiales, mientras que las series recuperaron el ritmo narrativo que a todos nos atrapa.

De media hora o de una completa, las series cambiaron la manera de consumir productos audiovisuales. La gente las ve en la TV, on line o las descarga, aniquilando lo que conocemos como zapping y redimensionando el concepto de la televisión: Ya caducó la fórmula de información más entretenimiento frente a un catálogo de productos que podemos ver armando nuestro propio menú, lo cual, en términos de un gerente de mercadeo junior, sería la optimización del proceso.

Ya es hora de irse. La que se automedica está bastante ebria y pide un ibuprofeno de 500 mg tal como lo vio en Grey’s Anatomy. La de los dólares preferenciales simpatizó bastante con el cuasi arquitecto y, aunque se van juntos con suficiente contacto físico, lo único que descargarán es un nuevo capítulo.

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There are 2 comments for this article
  1. Marlyn CAMACHO (@aciditax) at 9:26 pm

    ¡Excelente! Me hacía falta su web. Casi caí por inocente, al ver eich, mi cerebro pensó en ich y pensé que era una frase en alemán /=

    Soy un individuo característico de esa generación eich bi ou, ya ni siquiera espero que las series lleguen al cable, las descargo, no concibo la vida sin Darkville y las páginas de descarga.

    Saludos desde su país

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