La filosofía de ABBA

¿Qué es la felicidad?, se pregunta la filosofía –y varios esotéricos- desde hace muchísimos años, miles, motivo por el cual no pienso ni siquiera aproximarme a un concepto. Sólo quiero comentar lo que leí recientemente en el periódico que de lunes a viernes me regalan en la puerta del Subte. Con una fuente palos seco y un tamaño mínimo de 18puntos, se leía algo que sospechaba desde hace algún tiempo: La felicidad tiene precio. Un reciente estudio de la universidad de Princeton sostiene que –sea lo que sea la felicidad- se logra a partir de los 75 mil dólares al año, unos 6 mil al mes, redondeando. Es decir, las sonrisas son más honestas conforme aumentan los dígitos en el sueldo. Con estos datos, empíricamente explicados en dicho reportaje, desnudan aquello de que “la felicidad no tiene precio”, así como cualquier otro adagio popular disminuyéndolos a la categoría de bestialidad sin asidero científico.

Todos los personajes arquetípicos del arte y la historia , desde el más tacaño de los príncipes del Peloponeso hasta Mister Burns, adinerado cascarrabias de la industria nuclear de Springfield, no son más que sórdidas patrañas para mantenernos tranquilos y aliviarnos el malestar a los que miramos desde abajo esta emética realidad.

La misma investigación llega a otra conclusión, que si no tendría a una universidad con nombre de petulante pronunciación de por medio y aspirara a la certeza, causaría risa colectiva –de la contagiosa- a pesar del dramatismo que encara: la enfermedad y la soledad se refuerzan con la falta de dinero. La primera es una escandalosa obviedad, mientras que la segunda es bastante dudosa. Lo cierto es que esta “nutritiva” lectura sirve como aliciente para los que ganan muy buena plata, y para reafirmarnos e incrementarnos las desdichas a nosotros, los infelices.

Yo por lo pronto no le daré crédito, no a los resultados de la investigación, sino a quienes la hicieron. Prefiero creer que los del cuarteto sueco Abba fueron los reales filósofos al componer tan clarividente estribillo: Money, money, Money, must be funny, in the rich man’s world.

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There are 2 comments for this article
  1. Carlos A. at 12:22 am

    Al leer el título de la entrada asocie rápidamente Felicidad con el Abba del servicio de internet en nuestro país. Que bueno, hay veces en las que no es tan feliz pero.. como sea. Sin duda alguna, a pesar de todo lo que se diga, la felicidad si tiene precio y el estudio es muy acertado. Gracias por compartirlo, saludos.

  2. Carlos A. at 12:28 am

    "Las sonrisas son más honestas conforme aumentan los dígitos en el sueldo". Eso del dinero no compra la felicidad .. yo sabía que era mentira.

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